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PAZ RISUEÑO VILLANUEVA

UN PUESTO DE SOLERA:Homenaje a un cazador:mi padre José Miguel Risueño Cuadra,de otro cazador:José Antonio Martínez

Bacineando en Google,he encontrado, feliz, este artículo que Jose Antonio Martínez del Hierro dedicó a mi padre en 2009 y que,risueña, comparto hoy aquí al tiempo que doy las gracias: a mi padre, por serlo.A José Antonio, por su sensibilidad y por darme hoy una nueva oportunidad de sentir enorme orgullo de hija:

Un puesto de solera

Asomar por la cuerda cargado con los achiperres cuquilleros, pájaro a la espalda, mocha enfundada e ilusión rebosante, tras la ascensión a la empinada loma de la finca, entre el monte, era una sensación soñada e indescriptible, a la que aspiraba desde que me hice con la participación en esta emblemática y tradicional finca de caza menor ubicada en Calzada de Calatrava, en la ribera del río Fresneda.

Territorio manchego al que esta temporada de reclamo regresaba, ausente desde hacía ya demasiados años. Rompí en su día aquellos montes, plagados de chaparras, jarales y lentiscos por primera vez, siendo un adolescente, es decir, hace ya mas de cuarenta años, desconocedor de sus veredas y secretos. Cacé allí, en varias fincas, algunas temporadas, periodo en el que me formé como cazador con perro, sin siquiera soñar o imaginar que, algún día, esto del reclamo, me fuera a cautivar hasta tal punto, como lo ha hecho, en el ocaso de mi carrera venatoria, de una forma así de irreversible e intensa, como para regresar a los mismos escenarios. Cómo cambia el cazador según va cumpliendo años, mejor dicho, cómo evoluciona según va cubriendo etapas de aprendizaje, en esta infinita andadura.


Mañana fresca, con algo de viento, pero agradable, de esas soleadas del mes de Marzo, donde el cielo se muestra con un azul intenso y límpio. El repecho de ascenso era pronunciado, sorteando aquella maraña de monte, quemado a ronchas por un desgraciado incendio de hace unos pocos años, que convertía aquel periplo en tortuoso, tratando de evitar el tizne y algún desagradable puntazo de la leña muerta, chamuscada y quebradiza. Pero paso a paso me aproximaba a mi sueño, con una ilusión desbordante.

Por el camino iba recordando cómo llegue hasta allí, hasta conseguir cazar con la jaula en dicha finca. Por fin mi sueño se iba a hacer realidad: cazar el reclamo en las sierras donde me inicié tras las perdices, hace cuatro décadas.

La finca es muy conocida en el mundo del reclamo de perdiz, pero omitiré su nombre por discreción hacia la propiedad y al actual arrendatario. Tan solo mencionaré que en ella dieron grandes puestos, durante años, hombres de campo, aficionados con mayúsculas al reclamo, como D. José Miguel Risueño, (q.e.p.d.). Hombre serio y cabal, que desprendía solera personal constantemente, al que conocí hace unos años y quien me brindó la oportunidad de saber, en directo, prestándome un pájaro y dando un puesto con él en Navalpino, lo que significaba esta caza. Razón y detalle por el que le estaré siempre agradecido y mantendré en mi memoria dedicándole, además, este breve relato.

Tenía referencias de ese puesto, como de categoría, por parte de los demás cazadores, compañeros cuquilleros de la finca. Había hecho un intento, mas que nada por conocer el escenario, hacía una semana pero sin acierto, debido al escaso celo de las patirrojas, circunstancia que me aconsejo desistir, a la espera de que el campo estuviera mas caliente. Así que este segundo intento prometía estar reservado a los grandes momentos de cuco de esta, la mía, incipiente carrera perdigonera.

De la misma forma que no me cuesta apenas esfuerzo narrar momentos de caza y cacerías de otras modalidades que practico, tengo que confesar que, de esta del reclamo de perdiz, no tengo motivación intensa en dar detalles. Soy de la creencia de que es muy difícil describir o narrar lo que ocurre en el lance de reclamo, porque se trata de algo tan intimo, profundo y personal, que poner los sentimientos y sensaciones que uno vive, en prosa, me resulta complicado, seguramente también porque no domino la narrativa apropiada lo suficiente, pero en realidad considero que no se trata de narrar el ritual, -proceso ortodoxo, acotado y escrito desde hace siglos- sino de contar lo que se siente en cada puesto y eso es lo complicado. No consigo, por ello, cerrar al detalle y completamente la descripción de tantas emociones como a mi me gustaría, pero tengo que decir que el puesto que di en esa cresta, en la mañana que relato, rebosó solera y tradición por todas partes y la protagonista principal, esa perdiz serreña, brava y arisca de las sierra de Calzada, la misma que las de El Viso y de San Lorenzo, -la poca que queda todavía sin prostituir por hibridaciones indeseables- hace honores por donde acude y deja sentir su presencia en plaza, con tronío y ejemplar reinado. ¡que maravilla de la creación!.

Por fin coroné la cumbre de la loma, desde la que se domina toda la finca, ubicada al otro lado del vallejo, frente al cortijo. Ante mi se mostraba una gran rasa de pasto, salpicada de algunos lentiscos. Sabía de la ubicación concreta del puesto y allí me dirigía. Ya en la aproximación sentí la presencia de las camperas por sus cantos en la ladera, anticipo sonoro de lo que prometía ser un ardoroso combate con mi jaula, pero que, durante la aproximación, no se habían percatado de mi presencia. Música celestial por todas partes como premio a mi sigilo.

Justo al otro lado de la rasa se ubicaba el puesto. Un gran lentisco aislado y alargado, con un pequeño acceso abierto en un extremo, en dirección hacia su interior. Dentro, la tronera se apoya en una gran rama horizontal, que parecía estar allí a propósito, por lo que no había lugar a movimiento alguno, no deseado, de la escopeta. Puesto espacioso, tupido a base de reconstruirlo y de mil reparaciones durante muchos años; de esos que no te estorba ni una rama; tu vista confronta y se alinea perfectamente con la tronera, la plaza y el tanto; se clarea el exterior lo suficiente para dominar los lances y así permaneces completamente camuflado para el campo, hasta el punto que la perdiz campera puede estar justo al lado del puesto, sin percatarse de tu presencia, -como así me ocurrió en un par de momentos con la hembra que acudió-. Una verdadera obra de estrategia, su emplazamiento, su orientación y sus hechuras, digna de quien lo diseñó y designó como uno de sus puestos favoritos y a quien cito anteriormente y hago un homenaje con este humilde relato cuquillero en su memoria.

Colgar, destapar y salir la jaula buscando campo y guerra fue un todo contínuo. Se trataba, en esta ocasión, de un algarín que lleva conmigo cinco años y a quién considero mi mejor pájaro. Elección nada casual, para esa precisa mañana, porque quise cazar con el mejor y, ciertamente, así resultó ser, para mi agrado y cumplimiento de mis deseos en ese puesto. Todo estaba preparado, por lo tanto, para triunfar.

Primero acudió la hembra, tras un pequeño escarceo sonoro y amoroso con la jaula; sola, altiva, de vuelo, irrumpiendo enseguida en lo mas despejado de la rasa; sin miedo ni recelo alguno en busca del intruso galán que ocupaba el repostero, indignada pero, al mismo tiempo, interesada en conocerle. Se entabló el repertorio de diálogos melosos y no hubo lugar a un gran cortejo, puesto que sucumbió de inmediato a la propuesta de mi pájaro, manteniéndose a su lado tras el recibo, olvidando a su anterior consorte. Es una de las cualidades de este pájaro. El desenlace duró lo justo, lo necesario, sin prisas pero lo exacto para dejar dispuesta la gran batalla con el macho campero, hasta entonces en silencio, sin dar señal alguna de su presencia, que, al poco, no se hizo esperar. La sucesión de cantos de la jaula, de provocación y de guerra, cuchicheos, piñones y cañonazos, era constante, alternando con silencios de escucha para medir las fuerzas y subidas de tono, provocando. La respuesta del señor de la gran loma no era menor precisamente, situado en lo alto de una peña, no excesivamente grande, de esas que sobresalen del suelo -que, por la zona, llaman "dientes de perro", por lo cortante de sus aristas-. Distante, a unos cuarenta metros, pero hacía sentir su presencia, recortada, además, su silueta con el viso. El subía también sus tonos, regañaba a la jaula tratando de dominarla y de expulsar al intruso de su territorio. La música celestial, que salía de ambos pájaros retándose, conformaba la gran sinfonía de la perdiz serrana en plena expresión de su bravura. Acudió el campero a rescatar a su hembra de semejante galán recién llegado pero, de inmediato, por prudencia, regresó a su peñasco y allí permaneció, sin inmutarse, hasta que mi algarín le descompuso y acudió indignado a la pelea directa, cuerpo a cuerpo. No me extenderé en mas detalles que todo cuquillero imagina en un puesto de reclamo, salvo que el lance culminó con un entierro en toda regla, como solía hacer siempre este, mi pájaro.

No podía mas, la emoción me superaba y, a pesar de que la jaula reanudó su trabajo, con respuesta de mas campo, me apresuré a salir y di por terminado aquel maravilloso trance que guardaré siempre en mi memoria. En algo mas de una hora disfruté como nunca lo había hecho del ritual perfecto del reclamo de perdiz, de aquella perdiz que recordaba y que tantas alegrías me proporcionó en aquellos años.



 

 

Lo excepcional no fue el desarrollo del lance -que también- sino la belleza del entorno, la autenticidad, los aromas, los sabores, los colores y el increíble despliegue de pureza y de bravura que se mostraba ante mis ojos, todo en la perfecta armonía que solo proporciona aquella sierra. Una verdadera delicia para los sentidos que los aficionados al reclamo tenemos, de vez en cuando, la oportunidad de contemplar en un puesto de reclamo con solera. Un maravilloso e inolvidable privilegio.

Cordialmente.

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Comentario por PAZ RISUEÑO VILLANUEVA el marzo 19, 2013 a las 9:01am

¡Olé por mi padre ! hoy y siempre.

Comentario por PAZ RISUEÑO VILLANUEVA el febrero 7, 2013 a las 11:22am

13 años han pasado desde aquel día en que un error humano se llevó la vida de aquel que a mí me la dió.No hay rencor,sólo paz y deseos de que nadie más sea víctima de ningún tipo de violencia,incluída la viaria que tanto dolor provoca.Deseos de  ir hoy también,más que nunca,a por el día más RISUEÑO.

Él marchó como vivió: haciendo camino al andar,con las botas camperas puestas,su perro,perdigones y en la mente y el corazón una ilusión.No sé si pudo tener mejor vida.No mejor muerte.

Comentario por PAZ RISUEÑO VILLANUEVA el octubre 26, 2011 a las 3:23pm

Una verdadera delicia para los sentidos, sí, que los aficionados a la CAZA y aquellos que conocimos y amamos a uno de sus mejores y más fieles amantes, JOSÉ MIGUEL RISUEÑO CUADRA,agradecemos, José Antonio.

!todo un detalle de todo un señor¡ así diría él,mi padre.

 

DESIDERATA:Un poema anónimo:

Camina plácidamente entre el ruido y las prisas,y recuerda la PAZ que puede haber en el silencio.
Siempre que sea posible, sin rendirte,llévate bien con todas las personas.
Di tu verdad claramente y con serenidad;y escucha a los demás, incluso al torpe y al ignorante porque ellos también tienen una historia que contar.
Evita a las personas ruidosas y agresivas; son vejaciones para el espíritu.
Si te comparas con los demás, puedes volverte vanidosa o amargada pues siempre habrá personas mejores y peores que tú.
Disfruta de tus logros tanto como de tus proyectos.
Conserva el interés en tu profesión, por humilde que sea porque es un don verdadero en los cambios turbulentos de la fortuna.
Sé precavida en los negocios porque el mundo está lleno de astucias, mas que ello no no ciegue tus ojos ante la virtud que existe:muchas personas luchan por altos ideales y, en todas partes, la vida está llena de idealismos.
SÉ TÚ MISMA.Sobre todo, no finjas afecto.
Tampoco seas cínica con el amor porque, ante la aridez y el desencanto, el AMOR es perenne como la hierba.
Acepta mansamente el consejo de la edad y renuncia con elegancia a las cosas de la juventud.
Nutre la fortaleza de tu espíritu para que sea tu escudo ante la inesperada desgracia, más no te turbes con negras fantasías: Muchos miedos nacen del cansancio y la soledad.
Más allá de una sana disciplina,sé suave contigo misma.
Eres una criatura del universo, no menos que los árboles y las estrellas: tienes derecho a vivir.
Y tanto si lo ves claramente como si no, el Universo evoluciona tal como debe.
Por tanto, VIVE EN PAZ con Dios, no importa cómo lo concibas.
Y sean cuales sean tus afanes y aspiraciones en la ruidosa confusiòn de la vida, VIVE EN PAZ con tu alma.
Con todos sus fraudes, su rutina y sus sueños rotos, éste es un mundo hermoso
!SÉ ALEGRE Y LUCHA POR SER FELIZ¡

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